Índice de entradas

Índice de entradas:
1. Introducción.
2. Comprar menos cosas es mejor. Menos cosas, pero de buena o aceptable calidad.
3. Comprar cosas producidas más cerca: menos transporte y/o menos cámara frigorífica es mejor.
4. Comprar productos de temporada cercanos: sin cámara frigorífica o menos cámara es mejor.
5. Menos coche: coche menos pesado, menos caballos, menos velocidad, menos kilómetros, menos acelerones. Mejor: alquilar por minutos pequeños coches eléctricos en algunas ciudades.
6. Comer menos carne es mejor (si actualmente comes mucha o muchísima carne).
7. Comer un poco menos, comer un poco mejor, andar un poco más: la dieta con sentido común.
8. Menos barbacoas, menos quemas, menos negligencias, menos fuegos. Causar un incendio, aunque sea involuntario, puede costarte mucho, incluso ir a prisión.
9. Menos climatización. La paradoja de demandar 26ºC en invierno y 20ºC en verano.
10. Menos productos químicos: de limpieza, de higiene, fitosanitarios.
11. Mucho mejor : comprar productos de limpieza ecológicos a granel, reciclando los envases, en Aranda de Duero, Gijón, Madrid, Miranda de Ebro (Arenal 110), Mollet del Vallés, Pinto, Pontevedra, San Vicente de Raspeig, Vitoria-Gasteiz...
12.Consumir mucha menos energía (y dinero) cambiando nuestros viejos cacharros. Algo sencillo: cambia tus bombillas a LED. Algo más gordo: hemos sustituido, casi gratis, nuestra antigua caldera comunitaria por una de condensación de gas natural.
13. Menos deforestación. Siembra y planta árboles con mi otro blog: http://plantararboles.blogspot.com

martes, 7 de marzo de 2017

Menos productos químicos: de limpieza, de higiene, fitosanitarios

PRODUCTOS DE LIMPIEZA

Tenemos en nuestras casas un número exagerado de envases con diferentes productos de limpieza. Ninguno de estos productos es inocuo, ni para nuestra salud ni para la salud del planeta. Incluso, algunos de ellos, son potencialmente peligrosos. Basta mirar las etiquetas en la parte de atrás de las envases y veremos los símbolos y advertencias que los fabricantes han tenido que poner para cumplir la normativa vigente.

No deberíamos usar un producto solo porque en los anuncios nos digan que es la solución definitiva para limpiar la cocina, el baño o el suelo de nuestro hogar. Aunque no seamos expertos en productos químicos no hace falta ser muy listo para deducir que si un producto es corrosivo, según el fabricante, para nuestra piel o si no lo podemos aplicar con las manos desnudas, también será agresivo y dañino para el medio ambiente. 

Veamos algunos de estos símbolos, que actualmente se presentan en forma de rombo con los lados rojos. Existen más símbolos, incluso uno que lleva una calavera dentro y la leyenda de "sustancia tóxica".

Estos dos rombos aparecen juntos en las botellas de lejía o en esos dispositivos que se cuelgan
por dentro de la taza del "váter". En otros productos de limpieza aparece solo uno u otro.


Este símbolo es más genérico, las explicaciones que aparecen al lado no siempre son iguales pero,
 de todas formas, advierten de posibles daños para las personas y para el medio ambiente.
¿Qué hacer?

En principio, buscar alternativas menos agresivas (y, casi seguro, más baratas). Así, una de las operaciones más frecuentes en nuestro hogar es la limpieza del polvo de los muebles o la limpieza de los cristales y espejos. Nos venden productos específicos para cada cosa, pero basta pasar un paño tipo toalla, húmedo bien escurrido, limpio en agua con jabón suave, aclarado en agua limpia cuantas veces haga falta. A continuación secamos con otro paño limpio y seco. Los suelos se pueden limpiar pasando la fregona que hemos sumergido en agua ligeramente enjabonada. Luego, pasaremos la fregona aclarada en agua limpia y bien escurrida. Y la limpieza de los azulejos de la cocina y del baño se puede hace pasando primero el paño enjabonado, luego pasando el paño aclarado en agua limpia, bien escurrido.

Utilizamos la lejía (agua lavandina, cloro, límpido) como desinfectante, sola o como integrante de potentes limpiadores, pero su uso puede originar problemas de salud y es sustancia corrosiva y peligrosa para el medio ambiente. Se debería utilizar menos veces. Se debería echar menos cantidad en el agua (fría, nunca agua caliente), a veces con unas gotas de lejía basta. Generalmente, al utilizar productos de limpieza, deberíamos poner menos cantidad que la recomendada por el fabricante, pues seguro que nos recomienda una dosis que es más que suficiente.

Entre las alternativas a la lejía y a otros productos de limpieza, tenemos el vinagre blanco concentrado específico para limpieza. No es tóxico, es natural, pues procede del alcohol de la caña de azúcar y otros alcoholes. Es barato y puede adquirirse en supermercados. No es apto para consumo humano, pues es más ácido que el vinagre común.  Al igual que la lejía,  es un potente desinfectante y blanqueador. Pero, además, es limpiador, desengrasante y desatascador. Podemos limpiar baños y concinas, diluyendo en agua a partes iguales. Y basta diluir en la proporción de una parte de vinagre por cuatro partes de agua para suelos, azulejos, cristales (aplicar con frasco pulverizador). Vale para limpiar casi todo (no utilizar en piedras naturales, como el mármol, el terrazo y el granito, en las que, por cierto, no puede aplicarse cualquier producto de limpieza). Incluso puede sustituir a los detergentes, abrillantadores. Y a los suavizantes, pues el vinagre también está dotado de tensioactivos, pero naturales, que proporcionan suavidad. No olvidemos que los suavizantes industriales los llevaremos puestos en la ropa, en contacto con nuestra piel.

Tal vez no sea la panacea, pero sí una solución que deberíamos probar. Tampoco es algo nuevo. Recuerdo haber echado unos chorros de vinagre común al cubo de agua para fregar el parquet del suelo y darle más brillo. Y alguien me dice haberlo utilizado para dar brillo a su cabellera. Con vinagre de limpieza y jabón suave (natural, sin añadidos químicos) se puede limpiar casi toda la casa. (No está de más recordar que no deben mezclarse productos de limpieza, no vaya a ser que la mezcla provoque alguna reacción química).






Como alternativa, parcial o total, a algunos detergentes, lavavajillas y jabones “enriquecidos” con colorantes y aromas artificiales, emulsionantes industriales, espumantes, blanqueadores, etc., deberíamos buscar otros jabones menos perjudiciales para el medio ambiente, para las personas y los animales. Como siempre, miremos la etiqueta posterior del envase. Si hay rombo rojo, malo. Si la lista de ingredientes es muy amplia, seguro que más de uno no tiene otra utilidad que hacer más atractivo (y más caro) el producto. Porque el jabón se compone tan solo de grasas vegetales o animales (casi siempre son residuos) y sosa caústica. Basta un suave aromatizante natural para neutralizar su olor resultante, poco agradable.

En España tenemos desde hace muchas décadas el jabón Lagarto, en trozo grande, ahora también en pastillas más pequeñas y en bolsas de escamas de jabón. Si miramos la etiqueta de atrás, no hay ninguna señal de peligro y pone: “Biodegradable”. “Elaborado con productos naturales”. Y abajo del todo, en composición, dice que “contiene Perfume limonene” (el limoneno se extrae de cáscaras de cítricos). Todavía en algunas casas tenemos una pastilla de este jabón, pero su uso es marginal, arrinconado por un sinnúmero de productos de limpieza cada vez más “sofisticados”. Es significativo que para la higiene personal de ciertas pieles sensibles o con problemas y para el lavado de heridas, haya doctores que recomienden el uso de este jabón.

En España y similar al jabón Lagarto procedente de Zaragoza e Illescas (Toledo), también existe desde hace muchas décadas el jabón biodegradable Chimbo, procedente de Bilbao http://www.jabonchimbo.com/ . Y procedente de Fuenlabrada (Madrid) Jabones Pardo, http://www.jabonespardo.com/ , que fabrica desde hace décadas, entre otros productos de limpieza, jabones naturales similares.

Hay otros jabones naturales, entre ellos el jabón de Marsella, conocido desde hace varios siglos. En principio la grasa utilizada para su fabricación era únicamente aceite de oliva. Hoy se mezcla con otros aceites vegetales, y por lo tanto también naturales, con el fin de dotar al jabón de otras propiedades, por ejemplo, que produzca espuma. (El jabón aumenta la permeabilidad del agua, haga o no haga espuma, aunque ésta nos da la sensación de que limpia más y por eso los fabricantes añaden espumantes). El gran rival del jabón de Marsella era el jabón de Castilla, que es aquel cuya grasa procede solo del aceite de oliva. En México parece ser que el equivalente sería el jabón Zote www.zote.com.mx . En Argentina los llamados jabones blancos en pan (barra o trozo), como el jabón Federal. En USA el jabón Fels Naphta y el jabón Ivory. Pero solo de estos jabones naturales no viven las compañías, por lo que también fabrican otros productos de limpieza. Incluso los jabones que hemos citado, pueden llevar añadidos que es lo que tratamos de evitar. Por eso, miremos las etiquetas y, cuantos menos componentes lleven, mejor, si acaso un aroma que investigaremos en internet que sea de procedencia natural.

El jabón Lagarto y los demás jabones naturales que hemos citado, también se utilizan para fabricar detergentes caseros ecológicos. Rallados o en escamas, más bicarbonato de sodio y agua. http://www.deotramanera.co/relajarse-aprender/hazlo-mismo/como-hacer-jabon-ecologico-lavadora

De todas formas, existen en los supermercados detergentes ecológicos, biodegradables, sin fenoles ni fosfatos, ni otros componentes químicos dañinos para el planeta. Es cuestión de buscarlos. Y de mirar el precio.

Las grasas utilizadas en la fabricación del jabón Lagarto son sebos y grasas animales,
 residuos de mataderos y carnicerías. Aún así, no gusta a personas vegetarianas.


Jabón de Marsella que un familiar me ha traído de Marsella. Como ejemplo de que debemos
 conocer qué ingredientes tienen los productos de limpieza y su procedencia, he aquí que esta
 pastilla en concreto está hecha con aceites vegetales, pero son de aceite de palma, el más
 utilizado en el mundo, para cuyo cultivo se deforestan las selvas tropicales, destruyendo los
 hábitats de muchas especies animales y vegetales. Este aceite se usa porque es más barato
 y produce más espuma que el jabón de aceite de oliva.

Un amigo me envía desde Buenos Aires (Argentina) las fotos de un pan (trozo) de jabón blanco Federal.

Cito marcas solo a efectos de informar al lector y consumidor. No existe la menor posibilidad de que sea publicidad pues estos fabricantes o supermercados fabrican o venden productos de mayor valor añadido y por lo tanto más caros, que pretendemos sustituir por productos más simples y baratos. Y menos perjudiciales para el medio ambiente.

Próximamente:

PRODUCTOS DE HIGIENE

PRODUCTOS FITOSANITARIOS



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