Índice de entradas

Índice de entradas:
1. Introducción.
2. Comprar menos cosas es mejor. Menos cosas, pero de buena o aceptable calidad.
3. Comprar cosas producidas más cerca: menos transporte y/o menos cámara frigorífica es mejor.
4. Comprar productos de temporada cercanos: sin cámara frigorífica o menos cámara es mejor.
5. Menos coche: coche menos pesado, menos caballos, menos velocidad, menos kilómetros, menos acelerones.
6. Mejor: alquilar por minutos pequeños coches eléctricos en algunas ciudades.
7. Comer menos carne es mejor (si actualmente comes mucha o muchísima carne).
8. Menos barbacoas, menos quemas, menos negligencias, menos fuegos. Causar un incendio, aunque sea involuntario, puede costarte mucho, incluso ir a prisión.
9. Menos climatización. La paradoja de demandar 26ºC en invierno y 20ºC en verano.
10. Menos productos químicos: de limpieza, de higiene, fitosanitarios.
11. Mucho mejor : comprar productos de limpieza ecológicos a granel, reciclando los envases, en Aranda de Duero, Gijón, Madrid, Miranda de Ebro (Arenal 110), Mollet del Vallés, Pinto, Pontevedra, San Vicente de Raspeig, Vitoria-Gasteiz...
14. Comer un poco menos, comer un poco mejor, andar un poco más: la dieta con sentido común. Salud para tí, ahorro para tu cuenta, beneficio para el planeta.
15. Menos deforestación. Siembra y planta árboles con mi otro blog: http://plantararboles.blogspot.com

domingo, 23 de septiembre de 2018

Menos coche: coche menos pesado, menos caballos, menos velocidad, menos kilómetros, menos acelerones.


Uno de los grandes problemas del planeta son los coches: su fabricación y transporte hasta el punto de venta. Y su utilización para desplazarnos, propulsados por combustibles fósiles quemados en el interior de un motor y la consiguiente expulsión de gases sumamente contaminantes al exterior.

Sin renunciar a tener coche podemos hacer muchas cosas para disminuir esa emisión de gases. Aparte de tenerlo perfectamente revisado, empecemos por las cosas más sencillas:

Utilicemos menos el coche. A veces hay alternativas viables: andar en los pequeños trayectos, usar el transporte público, compartir auto.

Conduzcamos por debajo o sin sobrepasar las velocidades legales. Pequeños incrementos en la velocidad aumentan considerablemente el consumo de combustible.

Se puede conducir de manera ágil, y sin embargo suave, sin acelerones que tanto aumentan el consumo, ni frenazos que tanto marean a los acompañantes.

Optemos por itinerarios más cortos. Hagamos menos kilómetros en nuestros viajes y excursiones. Vamos a disfrutar y conocer algo en concreto (una ciudad, un paisaje), no deambulemos por toda la región como culos de mal asiento, mareando a nuestros pasajeros e incrementando las situaciones de riesgo.

Compremos coches más pequeños, con menos peso, menor consumo de combustible, menos emisiones de CO2. Con menos caballos. Conducimos coches con caballos de sobra, espacio de sobra, casi siempre con un solo ocupante.

Un coche utilitario modesto pesa alrededor de 1.200 kgrs. Un coche grande, tipo todoterreno, puede llegar a pesar unos 2.000 kgrs. Arrastrar permanentemente esa chatarra de más, esos 800 kilogramos de más, equivalente al peso de 12 personas, supone un enorme consumo de combustible. Usted quizá pueda permitírselo, pero el planeta no. Yo, en mi última renovación de coche de hace dos años y medio, perdí 230 kgrs. de peso, 10 caballos, y tengo coche suficiente. Y lo noto en el consumo, casi 2 litros menos por cada 100 kms., claro que el de ahora es más moderno y está nuevo.

Por qué una persona, casi siempre hombre (a los hombres los trapos les da igual, pero se pierden por el coche), se compra un coche grande y potente. Hasta que, hace muchos años, me dieron uno de mis primeros cursos de comercial, creía que las cosas las comprábamos por pura necesidad. Pero no, había otras necesidades, otros móviles de compra. Me costó asimilar que también se compraba por orgullo, soberbia, vanidad, en definitiva, por presumir.

Por el bien del planeta, tener un cochazo tendría que ser mal visto. Admiremos a quien tiene un coche pequeño, bonito, ágil para moverse y aparcar en la ciudad. Y mucho más si consume poco combustible, o emplea energías más limpias.

Cuando algún conocido, aunque sea nuestro padre o nuestro hijo, quiera impresionarnos con el cochazo que acaba de comprar, no hagamos aprecio alguno, no admiremos su adquisición. Yo, por mi parte, no pienso mantener relaciones comerciales con agente de seguros, banquero, tendero, proveedor, comercial, etc. que pasee su cochazo por delante de mis narices. Será envidia, pero no con mi dinero.

Menos coche es mejor, también para el bolsillo.

© Enero 2016 José Luis Sáez

1 comentario:

  1. Tendríamos que empezar por reconocer que debemos trabajar nuestra relación con nuestro ego y con el de los demás... a partir de ahí habría tanto que mejorar en la Humanidad (concepto de propiedad privada, materialismo, consumismo, capitalismo, etc).
    Por otro lado, estoy totalmente de acuerdo con su filosofía.
    Gracias por compartir su punto de vista, realmente inspirador.

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